¿Sabías que...?

Dura cinco minutos, está en inglés, toda la información no es relevante, pero me parece que es lo más curioso que he visto en las últimas semanas.

Uno de los datos que más me ha impactado es que en 2049, un ordenador de 1000$ superará las todas posibilidades computacionales de la Humanidad completa. Impresionante.

Y hay más.

CAMBIOS

Quiero comunicaros que he cambiado mi estado mental. Ahora estoy ocioso, y estoy mucho mejor. Gracias. Espero no haberos preocupado mucho. A partir de ahora este será un blog un poco menos serio, que me lo he leído de arriba abajo y casi me da algo de aburrimiento. En fin, a otra cosa desde hoy. Y con otro tono.

WTF?*





No entiendo la sociedad en que vivo, y esta pregunta es la que me surge desde la red.




*What the fuck (is it)?
['¿qué cóño es esto?']


Alguien a su vez se pregunta:



['¿butifarra?']

4 imágenes (III)

Hoy me he levantado filólogo

En español, cuando un verbo exige la aparición en su oración de un complemento directo para tener sentido, se dice que es transitivo. Es una cualidad importante para un verbo, y así lo marca el hecho de que aparezca como una de las primeras características que se enumeran en las entradas del diccionario que corresponden a esta categoría gramatical. Sin ese complemento directo, el significado de la oración queda incompleto y, por lo tanto, es inútil para la comunicación y no cumple con la gramática. Un fiasco al completo, vamos.

¿Para qué me sirve hablar bien si no trabajo como redactor? Es la pregunta que hacen algunas personas, y que tiene respuesta sencilla: ¿a quién te acercarías antes, de quién te fías antes, de quién desconfías menos? Alguien amable, alguien bien vestido, alguien limpio..., pues si hablas correctamente, los demás aprecian eso, una educación, un fondo cultural, algo que no se ve pero se nota. Y el que no habla correctamente parece menos inteligente que los demás, es la razón por la que parece que uno puede burlarse del extranjero, por muy doctor en Física que sea, porque hablar bien está relacionado con la estructura que da nuestro cerebro a la información, a nuestra concepción del mundo. En un tiempo en que una amplísima mayoría ha tenido la posibilidad de aprender a leer y escribir, no haber aprendido el mínimo (comunicarse con los demás es un aprendizaje básico) es un síntoma de ser una persona que no da importancia a nada (yo me entiendo) salvo a sí mismo, que gusta de ser vulgar, que alardea de ostentar una forma de ser que no es deseable para vivir en sociedad, y como tal será un ser incívico. Y no estoy hablando de los ancianos, sino de los que han crecido después de la llegada de la democracia y les da igual cacarear que no han leído ni un libro en su vida, que no han hecho la declaración de Hacienda en los últimos diez años, o que van de Zaragoza a Madrid en hora y media.

Sobre la campaña que ha levantado el espíritu de este post: uno y dos.

Sí, patético.

Ausencia y vuelta

Después de un tiempo sin escribir, por culpa de diferentes preocupaciones que me han mantenido apartado de aquí, vuelvo con ganas renovadas, que al menos espero que me duren un par de días. Mientras daba un paseo de rigor por la blogosfera (los que me conocen saben que me gusta enlazar un blog con otro y echar un vistazo a todo, música, libros,...). Pues navegando sin rumbo, me he topado con un varias cosas que me han dejado un buen sabor de boca:
Primero, un valiente que abandona su trabajo para montar su propia empresa, con una idea que me ha parecido espectacular: preguntas y respuestas a nivel local, no sólo como servicio, también para anunciantes, que pueden colgar su banner, o podrán supongo, según la ciudad a que se dirija el usuario preguntón. Hay que probar, es una gran idea.
He visto otro de un jovenzuelo que, como la mayoría a los 18 años, está más interesado en risas y tetas que en otra cosa, pero me quedo con un vídeo que ha colgado.
Y para finiquitar la vuelta, un chavalote de Alicante, que cuelga lo que le gusta. A mí también me ha gustado.

TAN DURO COMO TU CORAZÓN

Todo es relativo. Todo tiene un término de comparación. Los seres únicos, las cualidades únicas, no existen. No te lo creas todo, ni siquiera aquello de lo que tú misma te intentas convencer. Hay muchas cosas tan duras como tu corazón, y eso también se puede romper. Porque duro no equivale a irrompible.
Espero estar muy lejos de todo esto el día que recuerdes estas palabras.